Jueves, Septiembre 09, 2010
   
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Una valoración de las potencialidades y limites de las acciones formativas en el 3º sector

El desarrollo de los recursos humanos es particularmente  importante en el medio rural. De ahí que la formación permanente y el aprovechamiento y optimización de los  recursos y potencialidades del territorio sean  objetivos del Instituto de Desarrollo Comunitario, asociación sin animo de lucro -ONL-1 que aplica  una metodología activa sustentada en la  realidad económica, social del territorio y en los intereses profesionales;  orientada a crear las condiciones  para que el desarrollo de las zonas rurales sea territorial y sostenible. En este contexto, la formación se configura teniendo en cuenta el voluntariado, como un partenariado constante entre asociaciones  e instituciones, entre lo privado y lo público; en un proceso endógeno  que  aplica un modelo operativo largamente experimentado

La metodología y los modelos operativos  del IDC configuran un Espacio formado por las unidades de apoyo formativo:

  • Marco de acogida.  Información y orientación.
  • Animación y promoción.
  • Taller de proyectos.
  • Fondo documental.
  • Observatorio de la innovación.
  • Laboratorio de  nuevas ocupaciones.Antenas de cooperación interterritoriales

Las unidades de apoyo  proporcionan los elementos  necesarios de formación y  facilita el acceso a una cualificación  permanente. Su oferta  diversificada y personalizada, permite  estructurar itinerarios  formativos innovadores.

FORMACIÓN Y COHESIÓN SOCIAL

El desafío presente y futuro de la convivencia democrática no consiste sólo en recomponer su relación con la ciudadanía, sino en apostar por la construcción de una ciudadanía capaz de ser agente de su futuro individual y colectivo.

De esta forma se expresa en el tratado de Ámsterdam que prevé impulsar una ciudadanía más activa y participativa en la vida de la comunidad, fundada sobre una aproximación integral del aprendizaje a lo largo de toda la vida y la complementariedad de las ciudadanías europea y nacional.

En esta misma línea se manifiesta la carta europea de la formación una Comunicación de la Comisión acerca de la "Educación y Formación 2010" para coronar con éxito la estrategia de Lisboa.

En la carta se lee que "uno de los objetivos antes de que concluyera el  2010, es que la Unión tenía que "convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social". Asimismo, el Consejo señaló que esos cambios exigían no solamente "una transformación radical de la economía europea", sino también "un programa ambicioso de modernización del bienestar social y de los sistemas educativos". Nunca antes el Consejo Europeo había reconocido de esa manera el papel que desempeñan los sistemas educativos y de formación dentro de la estrategia económica y social y el futuro de la Unión"

El tercer sector con su experiencia  confirma  como los jóvenes adultos, los trabajadores altamente cualificados y los activos son las personas que tienen más posibilidades de formarse a lo largo de la vida. Son conscientes de los beneficios de una actualización de sus competencias y, por ello, están más motivados.

Por el contrario, las personas con bajos niveles de educación o de cualificación, los trabajadores de cierta edad, las capas de población marginada o que residen en barrios desfavorecidos o zonas aisladas y las personas con dificultades de aprendizaje están a menudo poco informadas de las posibilidades de educación y de formación.

Las instituciones y los programas les parecen poco pertinentes en relación con sus necesidades. De ahí que uno de los desafíos del tercer sector  sigue siendo sensibilizar a estos grupos desfavorecidos respecto a las ventajas de la educación y la formación y hacer que los sistemas sean más atractivos y más accesibles y estén mejor adaptados a ellos.

El seguimiento comunitario de la realización de estrategias nacionales en materia de educación y de formación permanente  está concediendo  una especial importancia a esta dimensión.

CIUDADANIA ACTIVA

Para que una ciudadanía activa sea eficaz  es necesaria  la educación para la   participación; es decir, la educación debe considerar la  participación como un objetivo estratégico, un punto de partida y no de llegada.

Participar significa que los/as ciudadanos/as se implican y comprometen solidariamente con su territorio en la toma de decisiones y en el desarrollo local. No hay participación  sin compromiso.

Así la  formación va encaminada a  desarrollar la capacidad de participación  en la vida social, cultural, política y económica. Desde este punto de vista  el aprendizaje consiste en una adecuada preparación, reciclaje y perfeccionamiento intelectual, técnico y profesional.

En el contexto del tercer sector  en el que nos movemos, dentro de la formación, interesa de forma especial desarrollar lo siguiente:

  • Ejercitar una conciencia de ciudadanía,
  • Adaptación  a la vida comunitaria, 
  • Desarrollar destrezas, hábitos y valores para actuar de manera organizada y eficaz
    Motivar  para  la participación

También hay que poder participar. Si no existen los cauces y mecanismos necesarios en la sociedad y en las organizaciones no podrá materializarse la participación. Por tanto requiere de la creación de estructuras que faciliten la comunicación, el debate, la toma de decisiones y la acción común.

En este sentido la formación  para la participación se perfila como un instrumento para el cambio, como el instrumento estratégico del desarrollo.

Es un modelo que requiere acciones pedagógicas  orientadas a la persona en su  globalidad, a la inteligencia, a la razón,  a la voluntad y al sentimiento.

Así pues la participación, para que sea un verdadero cauce de desarrollo, debe cumplir una serie de condiciones: ser responsable y comprometida, activa y generalizada.

Cuando esta participación existe, la formación se establece  de forma permanente como un circulo virtuoso: la participación lleva a la formación y la formación  a la participación; en otras palabras  a:

  • Abrir horizontes,
  • Comunicar seguridad y confianza en sus propias capacidades
  • Estimular una mayor voluntariedad y dinamismo,
  • y asumir, de modo gradual, responsabilidades crecientes en el desarrollo de su territorio, más allá, de los empeños singulares de cada uno.
  • querer participar y contribuir en la ejecución de distintas iniciativas o proyectos

Así las cosas, la suma de todas estas manifestaciones e iniciativas constituye  la creación de un clima favorable para una participación comprometida con el desarrollo en muchos territorios.

UNA CULTURA CIUDADANA DE PARTICIPACIÓN Y COMPROMISO

Las organizaciones no  lucrativas y el voluntariado, junto con las políticas activas de empleo, dirigidas a los colectivos que tienen más dificultades, son instrumentos especialmente necesarios para las estrategias formativas

Por lo tanto,  el voluntariado está llamado a ser un impulso positivo para  la búsqueda de soluciones teóricas y prácticas a los problemas sociales; debe enfrentarse a ellos con creatividad y con pluralidad de planteamientos y actuaciones.

 No obstante, cuando hablamos  de voluntariado en un sentido amplio estamos hablando de una cultura  participativa, ciudadana y comprometida. Desde esta perspectiva, las organizaciones de voluntariado social son un instrumento idóneo para promover la dinamización social, y la mejora de la calidad de vida. 

Esta función la realizan promoviendo proyectos, aunando esfuerzos, coordinando y generando acciones comunes;  siendo también mediación social privilegiada para que sean atendidas las necesidades de las personas y de los grupos menos favorecidos.

Sin embargo, el voluntariado en el medio rural requiere una formación específica, puesto que hay que tener en cuenta diversos aspectos no sólo la acción social, educativa, profesional y económica, sino también la cultural. El  voluntariado cultural, tanto en  la recuperación,  conservación y promoción del medio ambiente,  la cultura popular y tradicional, como en la defensa  del patrimonio histórico y artístico. El voluntariado sólo encuentra  su sentido como respuesta a una determinada comprensión de la realidad social y medioambiental rural.

PROPUESTAS DE MEJORA

La formación  apunta:

  • A la financiación de inversiones intelectuales capaces de generar una dinámica de participación duradera en el  desarrollo de los pueblos.  Inversiones que respondan a las demandas de la sociedad
  • Será necesario trabajar para promover la capacidad de iniciativa y la motivación suficiente para animar nuevas propuestas de actividad.
  • La formación se presenta, en el conjunto de los objetivos que se han ido formulando, como el instrumento capaz de: sensibilizar a la sociedad de la necesidad de articular mecanismos que, ir más allá de la mera adquisición de la educación, para procurar un cambio de mentalidad

 El hecho de saberse,  sentirse  y identificarse como ciudadano de un territorio, puede motivar a los individuos a trabajar por él. No en vano, la potenciación de la vida local implica, entre otras cosas, una mayor participación y representación, sobre todo a través de nuevos cauces; destacándose especialmente la participación que es, además, un estilo de gobernar diferente y que implica un desarrollo de la tarea formadora de la ciudadanía local y de su cultura cívica.

1 El Instituto de Desarrollo Comunitario es una Federación de asociaciones sin ánimo de lucro, con años de historia y  experiencia en el impulso y sostenimiento del desarrollo rural en España. Su ámbito de actuación se extiende a todo el territorio nacional.

Sus actividades se iniciaron en 1979 y desde 1984, fecha en la que se articula en torno a una federación de IDC regionales o provinciales, trabaja en once Comunidades Autónomas; siempre en el marco de operaciones y actividades de desarrollo global privilegiando su dimensión económica.

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