Miércoles 28 de Septiembre de 2011 00:00

La Comisión Europea apuesta por una financiación de la deuda pública a través de Bonos de Estabilidad, es decir, la emisión conjunta de bonos de los Estados miembros de la zona euro, que darían nuevas oportunidades de inversión más seguras para los ahorradores y las instituciones financieras, a la vez que establecería un mercado de bonos integrado en el área de la moneda única.
Consciente de que su aplicación supone una decisión importante por parte de los Estados de la zona euro, en la que hay diferentes puntos de vista, la Comisión Europea presenta tres opciones posibles de emisión de Bonos de Estabilidad, sin que el Libro Verde tome partido por ninguna de ellas.
- Sustituir los bonos de emisión nacionales por bonos europeos, de los que cada Estado se hace plenamente responsable, pero con una garantía solidaria de todos los Estados de la eurozona. Es la opción más ambiciosa. Permitiría más estabilidad e integración, pero representa mayor “riesgo moral” y podría necesitar cambios significativos en el Tratado.
- Sustitución parcial de los bonos nacionales por bonos europeos. Los Estados podrían seguir emitiendo sus bonos de deuda, a la vez que se emiten otros bonos europeos de estabilidad, que cubrirían parte de la financiación nacional. Hay una garantía solidaria de la eurozona, pero menor que en el anterior caso, pero también habría un “riesgo moral” menor, porque serían los propios Estados los que decidirían que parte de su deuda se financia mediante los bonos nacionales y mediante los bonos europeos.
- Sustitución parcial de los bonos nacionales, sin garantías conjuntas. Es una herramienta de financiación similar a la anterior, pero sin que el conjunto de los Estados de la eurozona respalden la emisión de los bonos. La Comisión Europea cree que esta opción tendría menores efectos sobre la estabilidad y la integración, pero el “riesgo moral” es muy limitado, no necesita reforma del Tratado y se podría poner en marcha relativamente rápido.
La Comisión europea pretende así abrir un debate sobre cómo aliviar la crisis de deuda soberana y pide la participación de todos en una consulta pública para conocer las opiniones de todos los interesados y contar con ella a la hora de tomar decisiones.