Europa Rural
Funciones
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En general, puede decirse que es patente el debilitamiento del tejido económico de los espacios rurales españoles, como consecuencia de una economía poco diversificada y del desequilibrio estructural de la población rural. El envejecimiento es uno de los hechos más señalados que dificulta la innovación en el mundo rural.
El IDC trabaja para que los espacios rurales sean espacios vivos y de futuro, una esperanza para el conjunto de la sociedad. Para ello es necesario determinar ejes de trabajo que permitan alcanzar un desarrollo autónomo, y apuesta por:
- Nuevos valores para los territorios rurales: solidaridad, autenticidad, receptividad...
- Potenciar todos los procesos de desarrollo global del medio rural con el fin de revitalizar su tejido económico y social.
- Equiparar los estatus medios de vida de los territorios rurales a los urbanos, convirtiendo las zonas rurales en focos de atracción para la población urbana -neorrurales- al tiempo que posibilita la permanencia de los más cualificados.
- Mantener y mejorar el nivel ocupacional de la población con puestos de trabajo alternativos a lo agrario, con especial atención a las mujeres y a los jóvenes. Las nuevas tecnologías constituyen instrumentos 'ad hoc' al respecto.
- Promover prácticas de actividades productivas respetuosas con el medio ambiente. Productos agrarios de calidad que garanticen la seguridad alimentaria de los consumidores; competitivos por su buen hacer artesanal y su oferta directa.
- Cooperar en la demanda de las zonas rurales a la equitativa distribución de la riqueza aplicada a las infraestructuras y servicios, único camino para evitar en importantes territorios la despoblación creciente y la consiguiente desertización, invirtiendo el proceso que nos lleve a un mundo rural vivo y dinámico.